Ginebra

por | noviembre 10, 2016

En el extremo occidental de Suiza encontramos una de las ciudades más grandes del país con un alto nivel de vida y muchos lugares que visitar: Ginebra, sede de la Cruz Roja y de la ONU en Europa, entre otras cosas.

La ciudad de Ginebra (Génève en francés) se extiende a lo largo de la orilla del lago que lleva el mismo nombre. Barcos de recreo, paseos junto al agua y restaurantes con terrazas componen la típica postal de esta bella ciudad, junto al gran chorro de agua (le Jet d´Eau)que desde la superficie del lago sale lanzado a gran altura.

En Ginebra podemos pasear por su agradable casco histórico visitando la Catedral de San Pedro y el Museo de la Cruz Roja deteniéndonos en alguno de los restaurantes para saborear lo mejor de la cocina de esta parte del país, de clara influencia francesa, y fuera de las murallas, la Place Neuve, donde se encuentran el Gran Teatro y la estatua del general Dufour, autor del primer mapa completo del país.

En Ginebra es reseñable la gran cantidad de parques y zonas verdes que inundan el casco urbano, ocupando casi la cuarta parte de su extensión: el Bastion Park, el Parque Moynier o el Jardin Anglais son espacios ideales para relajarse y disfrutar sin salir de la ciudad.

La ubicación privilegiada de Ginebra permite al viajero un sinfín de posibilidades para ver o hacer fuera de la ciudad: cruzar la frontera y visitar Francia, conducir a las montañas para hacer senderismo o esquiar, o simplemente tomar uno de los barcos y recorrer el Lago Ginebra haciendo parada en cada una de las bellas localidades ribereñas.

La primera parada sería la ciudad de Lausanne, sede del Comité Olímpico Internacional y que posee n cuidado casco histórico de origen medieval. Después navegaríamos hasta la impresionante fortaleza del castillo de Chillon, a orillas del lago cerca de la localidad de Montreux, famosa por su festival de jazz. En el lado francés, destaca el bonito puerto de Thonon-les -Bains.

Antes de dejar Ginebra y despedirnos del lago hay que dedicar una mañana o una tarde a irnos de compras por el centro de la ciudad, sobrte todo si te gustan las joyas, los relojes o el chocolate. Las tiendas más exclusivas se hallan en torno a la Place Mulard, pero también encontramos aquí interesantes mercadillos en la zona de La Madelaine, con puestos de ropa y libros viejos.